23/02/2019

La zurda mágica

El pasado Martes 12

La zurda mágica

Desde su pie izquierdo salieron todos los goles que lleva en Núñez: Quintero tomó la 10 y la posta del Pity Martínez y en esta etapa River juega a su ritmo.

Desde su pie izquierdo salieron todos los goles que lleva en Núñez: Quintero tomó la 10 y la posta del Pity Martínez y en esta etapa River juega a su ritmo.

Cuál será el secreto de esa zurda. Ésa, la que les dio a los hinchas de River una alegría inédita. La zurda de Juan Fernando Quintero, la que provocó esa especie de exorcismo en la gente, la que desbloqueó un nivel de felicidad hasta ese momento desconocido por absolutamente todos, una felicidad que es para siempre. La que habilitó al Pity Martínez, también en el Bernabéu, para que a miles de kilómetros de distancia un país entero, millones y millones de tipos, reventara de emoción: como el aleteo de una mariposa que provoca un tifón al otro lado del mundo.

Evidentemente el pie izquierdo de Quintero tiene algo especial. La épica de Madrid no fue suerte y la profecía de Riquelme no se cumplió: “Va a volver a patear y no la va a meter nunca más en ese lugar”, había dicho el último 10 xeneize. En definitiva no le faltó razón, técnicamente: el zurdazo de JFQ contra Racing se metió bastante más al ángulo que el de la final de la Copa Libertadores de todos los tiempos contra Boca. Con esa zurda, de hecho, el colombiano hizo todos sus goles en River. No era casualidad, Román: con el del domingo, Quintero ya les hizo goles a todos los grandes del fútbol argentino en apenas seis meses. Y todos golazos. Apilada a lo Messi contra San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro, linda definición contra un palo para destrabar la serie contra Independiente por los cuartos de final de la Copa, el gol de todos los tiempos a Andrada en la final y el mejor tiro libre del año el domingo contra la Academia. Hasta a River le hizo un gol, de penal, jugando para el DIM en Medellín por la fase de grupos de la Copa Libertadores 2017. Por entonces, de hecho, se registró su primer cruce de miradas con Gallardo: hay una foto del partido contra los colombianos en el Monumental, en el que Juanfer y el Muñeco se dan un apretón de manos acaso premonitorio.

“El gol fue muy bonito pero lo más importante es que sirvió para el triunfo. Esta vez me tocó ayudar a mí, en otro partido le va a tocar a otro compañero”, dijo el hombre que, como si nada, pasó de un momento a otro a usar la 10 que heredó del Pity Martínez: con el número de los grandes ídolos de la historia del club lleva dos partidos y dos goles (el otro, a Vélez de penal). Tan bonito fue el gol que hasta fue replicado por la FIFA a través de sus redes oficiales. Del Monumental al mundo. Del Bernabéu a la eternidad. Quintero ya se ganó su propia inmortalidad con el gol a Boca, pero decidió quedarse en River para no vivir sólo de regalías: si sigue así por un buen tiempo va camino a ser otro de los grandes 10 de la historia del más grande, sentarse en la misma mesa de los Ortega, Alonso, Gallardo, D’Alessandro, el propio Pity y más.

Por lo pronto, los hinchas ya lo aman: contra Racing, después de su gol, el colombiano de 26 años se ganó la primera gran ovación de todo el Monumental. “El cariño de la gente se hace notar y es recíproco, se dio desde el primer momento en el que llegué. Les agradezco mucho, pero yo no creo en el tema de los ídolos: es un trabajo diario con resultados que se dan en el campo. Yo simplemente trato de jugar. Mi tarea es darles alegrías a los hinchas de River y ayudar a que se sientan identificados con nosotros”, analizó el 10.

Para ese 3 a 1, para la corrida inolvidable, Juanfer habilitó al Pity Martínez. Pero pareció haber sido al revés: fue el mendocino el que le pasó la posta al antioqueño. Porque ahora River juega al ritmo de la zurda mágica de Juan Fernando Quintero.

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