27/06/2017
Hace 4 meses
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¡El FC Barcelona sella una remontada histórica!

Hace 4 meses

¡El FC Barcelona sella una remontada histórica!

Un primoroso primer tiempo culé dio motivos más que fundados para creer en la remontada. Estaban a un gol de forzar la prórroga. Pero un gol de Edinson Cavani dio al traste con las esperanzas de los locales. Sin embargo, los catalanes se impusieron (...)

Un primoroso primer tiempo culé dio motivos más que fundados para creer en la remontada. Estaban a un gol de forzar la prórroga. Pero un gol de Edinson Cavani dio al traste con las esperanzas de los locales. Sin embargo, los catalanes se impusieron (...)

Me van a perdonar si me equivoco. Si meto la pata. Pero lo sucedido en los últimos minutos es suficiente para desorientar a cualquiera. De hecho es complicado saber por dónde empezar. Lo haremos por la antesala del partido. La gesta se antojaba imposible, impensable, improbable y además por muchos motivos. Primero porque eran 4 goles de diferencia, y después porque en el minuto 88 el resultado era de 3-1. Eso sí, el FC Barcelona se lo ha merecido, al menos esta noche, porque en París no lo mereció. Valga como ejemplo la primera mitad: primorosa. Hizo el cuadro culé todo lo que tenía que hacer bien y el PSG todo lo que tenía que hacer mal para mantener vivo el sueño de los locales. El 3-4-3 de Luis Enrique funcionó, las ganas de los jugadores se notaron en el campo, la afición apretó y el encuentro se puso rápidamente de cara con el gol de Luis Suárez en el minuto 3. El entrenador asturiano apostó de entrada por 3 centrales, prescindió de laterales y abrió las bandas con Rafinha y Neymar. Arriesgó todo a la presión alta, no cometer errores en defensa, anticiparse a las rápidas salidas del club galo a la contra.

Porque estaba claro que esa era la baza de Unai Emery, y desde luego no le salió bien en el primer acto. Sabía el entrenador guipuzcoano que el tiempo jugaba a su favor, que un gol sentenciaba la eliminatoria, y se jugó esa carta. Lo que sucedió es que los franceses apenas llegaron 4 veces al área en el primer acto, con solo un disparo a portería que atajó Ter Stegen sin problemas. Piqué, Mascherano, Umtiti y sobre todo un imperial Sergio Busquets provocaban rápidas pérdidas en los franceses, que apenas salieron de su campo en la primera parte. Como decíamos antes, ayudó también a los catalanes el primer gol de Luis Suárez, tan temprano, que enardeció a la afición local e hizo creer a las enfervorecidas gradas del Camp Nou.

Después las ocasiones no fueron excesivamente claras para los culés, que si algo echaban en falta era la aparición de Lionel Messi, más apagado que de costumbre y lejos del brillo que ha mostrado otras veces. Neymar y Luis Suárez también lo intentaban, igualmente sin demasiado acierto, pero en este caso no brilló únicamente el Tridente. Lo mejor para los azulgranas en ese momento era que todo el equipo funcionaba en perfecta sintonía. El empuje, la fe, la sed de venganza del FC Barcelona es la que tuvo acogotado al PSG, con la sensación de que en cualquier momento llegaría el segundo. Y efectivamente: llegó. Fue también extraño, como el primero. Kurzawa se lo anotaba en propia meta, pero tras una de esas genialidades de Andrés Iniesta que nos regala de vez en cuando, y curiosamente en citas grandes. Lejos de ser el jugador frío que acostumbra, peleó un balón que parecía perdido para inventarse un taconazo al área pequeña que el defensa francés desvió sin querer a su portería. No tenía el FC Barcelona ocasiones claras, pero estaba en el área rival y, si la rondas mucho, es más fácil que ocurran cosas como las que sucedieron.

Edinson Cavani dejaba la eliminatoria sentenciada...

En el descanso estaba más que justificada la sensación de que la remontada era posible. Se daban todos los condicionantes, todo lo que tenía que pasar sucedía, estaba ocurriendo. Y de hecho, nada más reanudarse el juego, siguieron altas las expectativas porque Neymar le sacaba un penalti a Thomas Meunier, que señaló el asistente en segunda instancia. Lionel Messi lo transformaba y el Camp Nou deliraba. Quedaba un gol para empatar y 40 minutos por delante. Al verse ya en la lona, el PSG reaccionó y comenzó a pisar el área rival jugando a la contra. De hecho Edinson Cavani avisó con un disparo al palo en el minuto 52.

Quizás ese fue el único pecado de los azulgranas en el partido: no resguardarse algo más atrás. Pero obviamente está esto justificado, porque el PSG estaba muy tocado y había que rematarlo. El que lo hizo, en cambio, fue El Matador uruguayo, que en el 62 recogía una dejada de Kurzawa para fusilar a Ter Stegen y sentenciar la eliminatoria. Necesitaban tres los culés, que poco antes habían perdido algo de empuje. También porque Unai Emery vio que su equipo naufragaba y antes había metido al campo a Ángel Di María, que dio mayor seguridad a su escuadra en las transiciones, en fase defensiva y sobre todo supo leer perfectamente el partido.

La última media hora fue una sucesión de infructuosos intentos barcelonistas por encontrar tres goles. Pensaron más en la montaña que tenían por escalar que en ir paso a paso. Pero les faltó precisión por el desgaste físico y mental. Apenas se crearon ocasiones, se acumularon hombres en el ataque pero no hubo casi fútbol, pocas ocasiones claras. Tampoco ayudaron los cambios de Luis Enrique, que necesitando tres goles no dio entrada a Paco Alcácer y prefirió decantarse por Arda Turan, Sergi Roberto André Gomes.

.. Pero Neymar encauzó el milagro

Pero cuando parecía todo perdido, una falta de Neymar en el 87 hacía el cuarto gol para los catalanes. Y apenas un minuto después Luis Suárez forzaba un penalti (inexistente) que transformaba el brasileño. Era el milagro necesario, porque no se puede llamarlo de otra manera. Lo ocurrido en el descuento da para una crónica entera. Subió Ter Stegen dos veces a rematar, dos faltas que forzaron los azulgranas peligrosas. De hecho en una de ellas casi le cuesta el gol en contra al FC Barcelona. Pero no fue así.

Extrañamente a lo que podría ser habitual, no apareció esta vez Lionel Messi sino Neymar. Porque tras sus dos goles anteriormente relatados, en la última jugada del partido, en el quinto y último minuto de añadido, tuvo la calma necesaria para no colgar el balón a la primera, aguantó el tiempo suficiente para que Sergi Roberto entrara desde atrás y fusilara a un Kevin Trapp que estuvo bastante errático toda la noche. El delirio. El Camp Nou se vino abajo. Veinte minutos después de acabar el partido seguía la gente en el campo. Asistían a algo histórico, que jamás se dio en la Liga de Campeones.

No sabría decirles hasta dónde llegará el FC Barcelona en esta Champions League. Quizás no pase de cuartos de final o acabe ganando el torneo. Pero esta noche quedará sin duda en la memoria de sus aficionados para siempre. Ya tienen su gran remontada, su noche mágica. Y Luis Enrique podrá despedirse en junio con la cabeza bien alta, sin duda alguna.

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