25/05/2017

"Barcelona, la forma más allá del resultado", Diego Coloma [OPINIÓN]

Hace 3 meses

Allá por los años 80, Johan Cruyff le dio identidad al Barcelona. Lo moldeó y le dio una forma de jugar, que ha sido la clave para levantar tantos títulos, quizá los más importantes en su historia. Entre los entrenadores que lo siguieron, es, sin lugar a dudas, Pep Guardiola el que mejor lo ha emulado, y, además, el que ha ganado la mayor cantidad de trofeos bajo esa filosofía. El más exitoso. Aunque lo más importante del ahora técnico del Manchester City no fueron tanto los resultados, sino la

Allá por los años 80, Johan Cruyff le dio identidad al Barcelona. Lo moldeó y le dio una forma de jugar, que ha sido la clave para levantar tantos títulos, quizá los más importantes en su historia. Entre los entrenadores que lo siguieron, es, sin lugar a dudas, Pep Guardiola el que mejor lo ha emulado, y, además, el que ha ganado la mayor cantidad de trofeos bajo esa filosofía. El más exitoso. Aunque lo más importante del ahora técnico del Manchester City no fueron tanto los resultados, sino la

Allá por los años 80, Johan Cruyff le dio identidad al Barcelona. Lo moldeó y le dio una forma de jugar, que ha sido la clave para levantar tantos títulos, quizá los más importantes en su historia. Entre los entrenadores que lo siguieron, es, sin lugar a dudas, Pep Guardiola el que mejor lo ha emulado, y, además, el que ha ganado la mayor cantidad de trofeos bajo esa filosofía. El más exitoso. Aunque lo más importante del ahora técnico del Manchester City no fueron tanto los resultados, sino la forma cómo los conseguía. Aunque muchas veces debo admitir que me aburría viendo a su Barcelona, el dominio partido tras partido, basados en una revolución táctica, eran loables y envidiables para los que no simpatizamos con el club. Cinco años después de su salida como entrenador, el Barcelona se encuentra perdido, intentando recuperar su identidad.

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Tras la victoria del conjunto culé ante el Leganés del último domingo (2-1, con goles de Messi), me llamó la atención una estadística. “En sus primeros 162 partidos con el Barza: Guardiola: 118 victorias y 411 goles a favor, Luis Enrique: 123 victorias y 457 goles a favor”, publicó MisterChip en su cuenta de Twitter. ¿Es, entonces, el actual Barcelona menos que el que era dirigido por Pep Guardiola? Si nos basamos por esos números, no. Sin embargo, en el fútbol, y por sobre todo en el Barcelona, ha tomado mayor importancia en los últimos años algo que ya es recitado por muchos técnicos en el mundo: la forma más allá del resultado.

“Cuando yo me siento representado en cómo juega un equipo, más allá del resultado, me siento realizado”, declaraba Jorge Sampaoli para una entrevista a "Goal.com". Así como el actual técnico del Sevilla, podríamos nombrar a Marcelo Bielsa, Jürgen Klopp, Unai Emery, entre otros. Y es que ese Barcelona de Guardiola, muy por encima del actual, lograba los resultados de una manera apabullante. Los movimientos en el campo eran dignos de fotografiar y enmarcar para el recuerdo. O sus tácticas revolucionarias eran, y lo son, temas de estudios. Los títulos, la estadística y el resultado siempre estuvieron por debajo de la forma de juego. Actualmente todo ha cambiado.

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Podríamos argumentar basándonos solo el desastre en París, de hace una semana, En Champions League, pero, a decir verdad, esto es más una bola de nieve que ha ido creciendo temporada tras temporada. El Barcelona aqueja de falta de identidad. Es un cáncer no tratado a tiempo y que se encuentra en su fase más crónica. Son partidos que se vienen dando desde la salida de Guardiola, o sea, hace cinco años. Más allá de los últimos títulos ganados –que pueden ser un engaño-, en el campo se ve a una sinfónica acostumbrados a una partitura durante los últimos años y que deambula entre intentos de notas nuevas.

En cierto modo, Barcelona se encuentra con un libreto en la mano del que no ha sido protagonista antes. Un forma de jugar a la que está alejada de los cánones que lo han llevado a ser la que fue con Pep Guardiola como técnico y de la que es ahora solo un equipo fantasma. Sin embargo, podríamos taparnos los ojos y leer el siguiente fin de semana una nueva victoria con goles de Messi, Neymar o Suárez, sabiendo que en toda las demás posiciones del campo adolece de una identidad. Porque, si es que el club quiere solo resultados, los va a conseguir, sin lugar a dudas, pero no más con esa mirada como se le mira al mejor equipo del mundo.

Ver noticia en El Comercio: DT

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