17/08/2018

Jorge Barraza: ¿Veremos el mejor Mundial de la historia...?

Hace 3 meses

Jorge Barraza: ¿Veremos el mejor Mundial de la historia...?

La ausencia casi total de especulación es lo que da al fútbol actual un tono espectacular. Es el ítem principal que nos hace pensar que, si el de Brasil 2014 fue magnífico, el que llega será incluso superior. Juegan las 32 mejores selecciones de 212.

La ausencia casi total de especulación es lo que da al fútbol actual un tono espectacular. Es el ítem principal que nos hace pensar que, si el de Brasil 2014 fue magnífico, el que llega será incluso superior. Juegan las 32 mejores selecciones de 212.

Excitación, ilusión, nerviosismo, temor, frenesí, ansiedad, entusiasmo, orgullo, emoción… Todos los sentimientos y sensaciones, batidos en una coctelera, se nos meten en el cuerpo y una suerte de electricidad nos recorre de pies a cabeza… La TV en 4K, el apuro por ver los partidos, los goles de tal y cual, zafar del trabajo el día que Brasil, Argentina, Alemania jueguen a las 9 o a las 10 de la mañana en un día laborable, o pedirle al jefe colocar un televisor en la oficina o el negocio, organizar una comida entre amigos la única vez que toque en domingo y al mediodía o encerrarse en la paz del living a vivirlo con máxima intensidad y atención, el celular hirviendo de mensajes o noticias vinculadas...

Centenares o miles de millones de personas experimentarán situaciones semejantes en breve. Faltan apenas 28 días para que la humanidad viva el mes más intenso del año, cuando el planeta fútbol entre en estado de gracia, de ebullición: el jueves 14 de junio, con Rusia-Arabia Saudita arrancará la vigésima primera edición de la Copa Mundial. El 15 de julio habrá un campeón y desde el 16 será historia y se hablará para siempre de ello. Es la fuerza huracanada del Mundial, una creación del francés Jules Rimet, quien tal vez no sospechó nunca la dimensión que tomaría su ideíta.

Ahora bien, cada cuatro años, cuando llega la gran cita, nos preguntamos: ¿podrá ser este el mejor de todos los mundiales…? Da para ilusionarse, hasta para arriesgar un sí rotundo. Salvo alguna excepción, están las mejores selecciones de los cinco continentes. La ausencia de Italia no es una de esas excepciones, el Calcio está en un momento oscuro, sin figuras, sin una renovación del antiguo estilo defensivo y sin entrenadores relevantes que sean agentes de cambio. Podría lamentarse a Holanda, pero más por tradición que por actualidad. O a Estados Unidos, por la dimensión de país y la resonancia de su nombre. O a Chile, que podría haber estado y no está porque su soberbia no se lo permitió. Y su tejemaneje con la FIFA por los puntos contra Bolivia tampoco. Si no hubiese apelado a esa maniobra, estaría. Se dio un tiro en el pie. El resto está todo (Ecuador no está porque no hizo todo lo posible para entrar. Igual, hay menos material de lo que se suponía).

En los mundiales antiguos, se luchaba para que entraran equipos. Se hacían gestiones. En Uruguay 1930 y en Brasil 1950 se juntaron 13. En Francia 1938 fueron 15. Pero el fútbol comenzó a universalizarse. En los años 70 empezaron a participar de manera fluida asiáticos y africanos, se fue haciendo más fuerte la Concacaf. En esta Copa, por primera vez, se inscribieron las 212 asociaciones nacionales miembros de FIFA. Solo fueron descalificadas Zimbabue e Indonesia por incumplir el estatuto de la matriz, aunque todos se anotaron en la carrera. Ahora juegan los 32 mejores de los 212 que hay.

Con las figuras sucede lo mismo. Están todas. Faltará Ibrahimovic (casi 37 años), pero el técnico sueco prefirió no incluirlo; tema de ellos. Faltará Gareth Bale, ¿debemos extrañarlo…? Robben y Dani Alves (35), ya un tanto veteranos. Por ahí, no mucho para lamentarse. Sí hubiesen sido un aporte de calidad Arturo Vidal y Alexis Sánchez. Y Paolo Guerrero. Se lamenta la ausencia de Guerrero porque es un crack enorme que en dos maniobras engalana un partido. ¡Qué tema el de Paolo…! Él alega inocencia, y uno tiene todo el deseo del mundo de creerle. Pero ¿por qué alguien querría hacerle un daño específicamente a Paolo Guerrero…? ¿Para qué…? No cierra.

En cambio, sí estarán Messi y Cristiano Ronaldo, Mbappé y Griezmann, Neymar y Coutinho, Suárez y Cavani, De Bruyne y Hazard, Harry Kane y Dele Alli, Iniesta y Asensio, Sané y Werner, James y Falcao, Salah, Mané, Modric, Lewandowski, Hirving Lozano… Y hay decenas de nombres que pueden agregarse, menos rutilantes, aunque también de alto nivel. Todos los que destacan hoy han clasificado con sus países. De modo que el material es óptimo.

Y con muchas promesas jóvenes que pueden consagrarse. De entre todas apostamos por M’Bappé, aún con 19 años, pero ya con un carácter y unas credenciales inmejorables.

Rusia presentará estadios y centros de entrenamiento de máximo nivel, eso está descontado, y la temperatura para junio y julio oscilará entre 20 y 24 grados, agradable, excelente para hacer un gran desgaste físico. Un punto importante, siempre expuesto a los focos de la crítica, es el lapso que media entre la finalización de los campeonatos de clubes y el comienzo del Mundial. Que los jugadores llegan fundidos… Esta vez es bueno, amplio. Entre el domingo pasado y el próximo terminan los torneos y los jugadores tendrán un espacio de 26 a 33 días para prepararse con sus selecciones. En el caso de algunas selecciones como Colombia, más, pues debuta recién el 19 de junio. Da para una impecable puesta a punto.

Solo queda la final de Champions el 26 de mayo, pero eso involucra apenas a un puñado de jugadores. Y aun así tendrán veinte días para reponerse.

Todo el marco se presta para un Mundial extraordinario. Y lo que más se presta es el juego. El reciente y sensacional partido Real Madrid 2 , Bayern Munich 2 nos hizo ver el grado de excelencia del fútbol actual, al menos en Europa, que reúne a la élite del juego en futbolistas y entrenadores. Es difícil mejorar ese producto, al menos en cuanto a vibración, intensidad, actuaciones individuales. La capacitación de los técnicos actuales y la exigente preparación aseguran una cota alta de prestación en el campo. Y luego está el brillo adicional que las estrellas le confieren.

Hace 50 años era inimaginable presenciar un partido de tanta vivacidad, dramatismo, deseo de victoria, entrega. Siendo que se han reducido los espacios y los tiempos de ejecución y han aumentado la presión y la velocidad, todo lo cual quita precisión y complica la maniobra. Pero, sobre todo, la ausencia casi total de especulación es lo que da al fútbol actual un tono espectacular. Nos sentamos a ver un partido de Champions esperando que sea excelente y, en la mayoría de los casos, la expectativa se cumple.

Es el ítem principal que nos hace pensar que, si el de Brasil 2014 fue magnífico, el que llega será incluso superior. La perla negra pueden llegar a ser los árbitros, que en los últimos tiempos han manchado al fútbol groseramente. Veremos si el VAR, que hará su debut oficial en los mundiales, logra neutralizarlos. No estamos seguros… (O)

¿Podrá ser este el mejor de todos los mundiales…? Da para ilusionarse, hasta para arriesgar un sí rotundo. Salvo alguna excepción, están las mejores selecciones de los cinco continentes.

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