26/03/2019

Imitemos los buenos ejemplos

Hace un mes

Imitemos los buenos ejemplos

El gesto de Glenn Doc Rivers, el entrenador de Los Angeles Clippers, que le pidió al público que aplauda al alemán Dirk Nowitzki, jugador rival de Dallas Mavericks que se retirará a mediados de abril próximo, debería extenderse a otros deportes.

El gesto de Glenn Doc Rivers, el entrenador de Los Angeles Clippers, que le pidió al público que aplauda al alemán Dirk Nowitzki, jugador rival de Dallas Mavericks que se retirará a mediados de abril próximo, debería extenderse a otros deportes.

El título, bien una obviedad o perogrullada, se banca con espalda ancha de tanto mal ejemplo, groserías, desplantes y otras yerbas que se ven casi a diario en el deporte argentino, especialmente en el fútbol por el simple hecho de tener mayor visibilidad que los otros.

Nos topamos ayer, algunos en vivo y en directo, otros por la viralización de las imágenes en las distintas redes sociales (al que le importa el tema lo puede buscar) del gesto particular y sorpresivo de Glenn “Doc” Rivers, el entrenador de Los Angeles Clippers: a nueve segundos para el final paró el partido, tomó el micrófono que habitualmente usa el locutor del estadio y le pidió al público que aplauda al alemán Dirk Nowitzki, jugador de Dallas Mavericks, rival de esa noche, “en honor a un gran profesional en todos los aspectos” que se retirará a mediados de abril próximo, a los 40 años y luego de 21 temporadas exitosas en la NBA.

De tanto en tanto nos llegan imágenes de la liga española de fútbol, en la que es una tradición “el pasillo”. Es decir, el plantel de un equipo recibe formado en dos hileras a sus colegas campeones del torneo que fuere para aplaudirlos por lo logrado.

Pasó que recientemente los jugadores de Real Madrid se negaron a hacerle “el pasillo” a los de Barcelona porque una vez antes los catalanes actuaron de la misma manera. Y esa fue la noticia, el gesto negativo, la infantil vendetta que deshonra la tradición.

Acá, lo más fresquito es que hinchas desaforados de un equipo despiden a un ex jugador de su club con escupidas. Y otro jugador devuelve las escupidas a esos hinchas. En tanto, el árbitro, los líneas, el 4° árbitro, la Liga, nadie sanciona a nadie. No se condena. Y apenas si es noticia.

Por tanto, bien obviedad, bien perogrullada, como decía la maestra en la primaria, hay que escribirlo 100 veces “hasta que aprenda”. Imitemos los buenos ejemplos.

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