22/04/2019

Impresionandes

Hace 3 meses

Impresionandes

Virgina tiene 38 años, es profe de SportClub en la sede Palmas y se animó a cruzar los Andes en una carrera: Es la tercera vez que gano en la fase de equipos, dice. 

Virgina tiene 38 años, es profe de SportClub en la sede Palmas y se animó a cruzar los Andes en una carrera: Es la tercera vez que gano en la fase de equipos, dice. 

Hay hazañas que se logran en silencio. Rollos de historias que, de la misma manera que sucedía en otra época con las fotos, pueden tardar años en revelarse. Y todas las medallas que atesora Virginia Gálvez son un claro exponente de ese ejemplo. Porque detrás de la vestimenta de personal trainer aparece el uniforme de atleta.

Pero, lejos de divulgarlo, prefiere conservar el secreto. Sin embargo, a poco más de un mes de haber vuelto a conseguir el primer puesto en El Cruce Columbia, donde cruzó Los Andes, se animó a compartir su logro con Olé SportClub: “No soy de contar en el gimnasio las carreras que hago, aunque mis compañeros se encargan de eso, ja”.

Virginia tiene 38 años y lleva 10 trabajando en SportClub. Si bien al principio cumplía sus horarios en la sala de musculación, la vida se encargó de ubicarla en su hábitat: el running. Es por eso que hoy, en la sede que se encuentra localizada en el shopping Las Palmas del Pilar, está a cargo del equipo que se prepara en dichas instalaciones los martes y jueves. “Los socios a los que les gusta correr se acercan y me cuentan cuál sería su sueño... A mí me encanta poder ayudarlos a que puedan superarse y que sientan un poco de la pasión que siento al correr”, expresa.

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Porque, entre sus experiencias, la profe guarda unas cuantas distancias recorridas. De hecho, este fue su octavo cruce. “Es la tercera vez -anota- que gano en equipo. Las anteriores gané la general de mixto y dos veces la general del equipo de damas. En las ediciones restantes salí dos veces segunda y una tercera, excepto en 2017, cuando corrí a manera individual quedando quinta en la tabla general después del nacimiento de mi hija Renata”.

A pesar de que ya conoce las montañas, sostiene que “cada cruce es diferente” y que, como no alcanzó a prepararse bien, el resultado la sorprendió: “Fui con dudas porque no tenía carga de tantos kilómetros (NdeR.: son 100 en total, divididos en tres días de pedestrismo de 40K, 30K y 30K respectivamente), pero la buena base que tengo, más el gimnasio, hicieron que me vaya genial”.

Para Virginia, el running es “un estilo de vida”, como describe. Y el hecho de poder transmitirles esa pasión a sus alumnos, es su razón. Una gran campeona. Impresionandes.

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