17/11/2018

Eduardo Alarcón: ‘Es un pecado que el deporte vicentino esté en el abandono’

El pasado Domingo 04

Eduardo Alarcón: ‘Es un pecado que el deporte vicentino esté en el abandono’

Eduardo Alarcón Soto fue rector del Vicente Rocafuerte entre 1984 y 1987, años en los que aún se escribían páginas doradas en el deporte de esa histórica institución educativa.

Eduardo Alarcón Soto fue rector del Vicente Rocafuerte entre 1984 y 1987, años en los que aún se escribían páginas doradas en el deporte de esa histórica institución educativa.

Eduardo Alarcón Soto fue rector del Vicente Rocafuerte entre 1984 y 1987, años en los que aún se escribían páginas doradas en el deporte de esa histórica institución educativa. Pero su vida vicentina se inició mucho antes, cuando –como decenas de notables exatletas– dividía su etapa estudiantil entre las aulas y las canchas de básquet, en representación de su colegio, de Guayas, y luego en LDE. Ahora retirado, y con 80 años, Alarcón no puede evitar sentir “dolor ante la decadencia deportiva” del legendario recinto, donde las jardineras reemplazaron a los aros de básquet en los patios, al coliseo se le arrebató su duela en favor de la pintura y la piscina perdió sus medidas reglamentarias. En charla con este Diario, apuntó contra la jerarquización de los distritos por encima de la ya inexistente autonomía del rector, reducido, dice, a ser “figura decorativa”.

¿Qué sucedió con la tradición deportiva del Vicente Rocafuerte?
Es un pecado que haya caído en el abandono del Gobierno, a quien acuso, en primera persona, por el estado en que se encuentra el deporte (a nivel colegial). Dicho abandono, puesto que ‘no hay presupuesto (estatal) para el deporte’, es lo que le cuesta a Guayaquil, a Guayas y a todo el Estado ecuatoriano no tener deportistas de élite. Causa dolor saber que más deporte practican los exalumnos que los alumnos vicentinos. Hay una decadencia deportiva. Cada vez más se muere esto y no hay quién tome la posta.

¿Cómo se evidencia, a su criterio, ese ‘abandono’?
No hay ni (campeonatos deportivos) intercolegiales. Si no hay intercolegiales, ¿cómo medir fuerzas? En mi época, hacíamos duales de atletismo contra otros colegios, de tal forma que el estudiante no solo se preparaba diez meses al año para competir en unos 100 metros, sino que siempre estaba participando. Había cuadrangulares de básquet con otros colegios, etcétera.

¿Influye en esa pérdida de poderío deportivo que ya no existan en el colegio entrenadores enrolados?
Mire, una persona que no tiene papá y mamá que lo corrija ni le enseñe, será una persona descarriada, seguramente. Es lo mismo que pasa en un colegio sin entrenadores. Debería haber personas especializadas en el deporte y con mística de enseñanza, algo que se ha perdido. Ese desgaste humano ha perjudicado al estudiantado y al deporte en general. Decir ‘no tengo plata para el deporte’ es como si un padre dijera que no tiene plata para dar de comer a sus hijos. El estudiante convive con el deporte y la cultura. Si no hay instructores con mística que les den teoría y práctica, no llegamos a ningún lado.

¿Cuánto afecta al joven, en su desarrollo integral, la insuficiencia en la práctica deportiva en los colegios?
En algunos casos se cambia el deporte por la droga. Cuando el estudiante no tiene nada que hacer comienzan los malos pensamientos. Una cosa conlleva a la otra. Hacer deporte es parte del desarrollo humano de la persona, y se ha perdido. Por eso es el desvío. Del Vicente, mientras estuvo bien cuidado, salían hasta presidentes de la República; el último, Jaime Roldós Aguilera. Si el Estado no mantiene a los planteles (en materia deportiva), ¿quién entonces? Ya no hay profesionales que aporten por su cuenta.

¿Cuál es la responsabilidad que recae sobre el rector?
El rector hoy no es más que una figura decorativa, un empleado de nombre. Ya no hay el ejecutivo. Es ridículo que el rector no mande sobre la institución. Que el préstamo de las instalaciones las haga el distrito, por ejemplo. Frank Granja (actual rector) fue un excelente deportista y de primera categoría. Fue del Vicente Rocafuerte y él sabe cómo deberían ser las cosas. Pero ¿cómo puede desarrollar (la actividad deportiva) si no tiene facultades? Estamos dando vueltas en un círculo vicioso. Si quien sabe de deportes no maneja ni dos reales, ¿qué significa eso? ¡A quién le pide!

¿Qué opinión tiene sobre la función de los distritos?
Que no deberían ni existir. El actual distrito es lo que antes llamábamos colecturía, pero tiene poderes de manejar la institución por encima del rector. Eso no hacía la colecturía, que se dedicaba solamente a la parte del presupuesto. Es inadmisible que haya este deterioro en los colegios, que haya una entidad que tenga más poder que el mismo rector en la institución que este preside. En mis tiempos, ¡claro que había control! Cada dos años iba la Contraloría a revisar todo lo que se había comprado. Los responsables eran el rector del Vicente y el colector.

Actualmente para dialogar con el rector, de parte de la unidad distrital se espera que un vocero lo acompañe en la entrevista. ¿Sucedía algo similar en su dirección?
Es cosa de pura libertad de expresión y el distrito la está coartando. Respeto a Frank Granja; pero con mi personalidad, yo, a los del distrito, los habría mandado al demonio y me habría ido (del cargo). Y luego lo hacía público. No puede ser de otra manera. Es decir, ¿el rector queda solo para la parte académica? ¿Lo demás, qué? Si manejan el deporte, ¿por qué no hay deportistas? ¿Por qué no hay entrenadores? ¿Qué hace el distrito? ¿Vigilar al rector para que no hable? Esa oficina está encima del rectorado, ¡es un absurdo!

¿Qué opina sobre la reducción de las medidas oficiales de la piscina del Vicente Rocafuerte?
Eso es algo criminal. Es como si le dijera que vamos a modernizar la piscina Olímpica y la dejamos en 40 metros (en vez de 50). ¡De qué hablamos entonces!

¿Considera que la tradición deportiva del Vicente Rocafuerte ha muerto?
Actualmente, sí. Dime un atleta de élite: no hay.

¿Qué se necesita para revivirla entonces?
Profesores de educación física especializados. Pero si desde el Estado no se aporta con los recursos, entonces seguiremos velando el muerto. (D)

El rector hoy no es más que una figura decorativa, un empleado de nombre. Es ridículo que sea el distrito quien mande sobre la institución
Eduardo Alarcón,
exrector del Vicente Rocafuerte

64
Entrenadores a la vez

En su era, según Alarcón, ese era el número de profesionales del deporte que llegó a existir en un mismo tiempo en el Vicente Rocafuerte. En la actualidad
no hay ninguno enrolado.

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